El presentimiento
La familia rodeaba al abuelo moribundo.
El abuelo habló lentamente:
-Siempre creí que moriría pronto.
Los nietos clavaban en él sus asustados ojos.
El abuelo continuó tras un suspiro:
-Siempre tuve el presentimiento de que me iba a morir en seguida.
El reloj de la sala tocó la media, y el abuelo tragó saliva.
-Luego, a medida que he ido viviendo, imaginé que mi presentimiento era falso.
Y el abuelo concluyó, apretando las manos:
-Sin embargo, ahora ya veis: con ochenta y seis años bien cumplidos, y tan cerca de la muerte, comprendo que mi presentimiento ha sido la mayor verdad de mi vida.
Juan Pedro Aparicio.
